¿Has visto gente apretando los dientes incluso gritando mientras levantan pesos en el gimnasio?, y ¿qué me dices de esos que cuando juegan a fútbol son capaces de tirarse por un balón en plancha para rematarlo?, o aquellos que meten la pierna y se tiran al suelo con decisión para arrebatar el balón al contrario? Nadie diría que esa gente no se está dejando la piel.
Sin embargo, ¿cuántos tienen esa actitud en la vida real? Imagina aquellos en situación de desempleo repartiendo su currículum con las mismas ganas, estudiando con la misma pasión, hablando con la misma alegría, subiendo las escaleras con la misma fuerza y energía. O imagina ahora aquellos que quieren irse a vivir fuera pero que no se atreven, comprando el vuelo con la misma velocidad, subiéndose al avión con el mismo entusiasmo y lidiando con dificultades y rechazos con la misma determinación, con esa mentalidad de “a mí no me han rechazado lo suficiente”.
La pregunta es ¿quiénes seríamos hoy si viviésemos con la misma alegría, pasión, energía y determinación con la que jugamos o entrenamos?
MI EXPERIENCIA
Corría el año 2013, acababa de aterrizar en Bournemouth (Inglaterra) después de un breve periplo en Suecia.
- Objetivo 1: Necesitaba trabajo. Dejé unos 150 currículums en mano. Mi inglés era calamitoso, pero me propuse ser excepcional repartiendo la mayor cantidad posible de currículums. Como podéis intuir el objetivo fue logrado.
- Objetivo 2: Aprender inglés. Para ello tenía que escuchar, hablar, leer y escribir tanto como fuese posible, aunque no me enterase de nada. Me mudé sólo a otra ciudad, Leicester, con menos españoles, con dos maletas, un macuto a cuestas y una mochila. Posteriormente, me lancé a hacer un máster en Inglaterra, porque hacerlo en España era más asequible y no me diferenciaría. No paré de buscar desafíos. El objetivo fue logrado.
- Objetivo 3: Conseguir trabajar de profesor en Inglaterra. Para ello, sabía que tenía que superar el miedo de ponerme delante de 30 alumnos ingleses, liderar una clase y estar expuesto a no entender en ocasiones lo que me decían. Me costó noches en vela sin poder dormir dando vueltas en la cama por los nervios. Recuerdo entrar en los colegios escuchando discursos motivacionales, pero finalmente el objetivo fue logrado.
- Objetivo 4: Trabajar en un puesto de gestión. Había estado trabajando dos veranos de monitor y quería un puesto en el que yo liderase un equipo. Después de decir que no a alguna oferta tuve una entrevista y conseguí un puesto de Director en un centro de verano de enseñanza de Inglés. Era el único extranjero y lideraba profesores y monitores ingleses. El objetivo fue logrado.
CONCLUSIÓN
Fueron cuatro años y medio jugando en el barro, más solo que acompañado, compitiendo, viviendo, experimentando y conociéndome. Como resultado, ahora vivo donde quiero, haciendo lo que me apasiona. Pero lo mejor es la mentalidad que tengo ahora, percibo los desafíos como oportunidades para mejorar y desarrollar más habilidades. No soy mejor ni peor que nadie, sólo tomé una decisión: la de vivir la vida como si fuese un partido. Con la misma hambre con la que tú luchas por un rebote en baloncesto, con la misma determinación con la que entras a canasta, con la misma pasión con la que coges un balón y con la misma preparación previa a salir al campo. La buena noticia es que tú también puedes hacerlo.
No concibo la vida sin superación, sin competición, sin mejorar, sin buscar aquello que quiero, la vida no es para sobrevivir sino para prosperar, los partidos solo se salen a ganar, y los más importantes se juegan entre semana cuando suena el despertador. Repito la misma pregunta, si vivieses con la misma pasión, motivación y determinación con la que juegas y entrenas ¿quién serías?, y ¿dónde estarías? ¿Qué problemas habrían desaparecido? ¿Qué pensarías de la persona que ves frente al espejo?
