En junio de 2018, los principales inversores de Apple escribieron una carta abierta en la que expresaban su preocupación por el uso excesivo de dispositivos electrónicos por parte de algunos usuarios. En ella, reconocían el gran valor de Apple en innovación, así como su popularidad entre adolescentes. Sin embargo, instaban a tomar medidas para ofrecer más herramientas y opciones a los padres para asegurarse de que sus hijos hicieran un uso responsable del producto.
La alarma surge por una creciente evidencia científica que señala las consecuencias negativas que podría tener sobre aquellos usuarios que hacen un uso excesivo de sus dispositivos electrónicos. A continuación, resumimos algunos de los hallazgos:
DISTRACCIÓN
En un estudio sobre 2.300 profesores, el 67% afirma que el número de estudiantes distraídos de manera negativa por tecnologías en el aula está creciendo y el 75% declara que la habilidad de los estudiantes para centrarse en una tarea ha decrecido. Además, un 90% dice que el número de estudiantes con problemas emocionales ha aumentado. Uno de los profesores declaró que “la juventud que solía ir fuera durante el recreo y realizar actividad física se quedan hoy en día sentados y jugando la hora completa del recreo con su móvil” (Growing Up Digital Alberta, 2016).
SUICIDIOS
Una investigación muestra que los adolescentes estadounidenses que dedican 3 horas al día o más a dispositivos electrónicos tienen un 35% más de probabilidades de tener un factor de riesgo de sucidio que aquellos que dedican menos de una hora. Así mismo, en aquellos que dedican más de 5 horas a sus dispositivos electrónicos el porcentaje se eleva hasta el 71% (Twenge, 2017).
DEPRESIÓN
El mismo estudio muestra que estudiantes de octavo grado (13 años) que son grandes consumidores de redes sociales tienen un 27% más de riesgo de sufrir depresión. Por el contrario, aquellos que con un uso por debajo de la media dedicaban más tiempo a hacer deporte, socializar con amigos y hacer deberes tienen un riesgo significativamente menor.
HORAS DE SUEÑO
Aquellos que dedican 5 o más horas al día a dispositivos electrónicos son un 51% más propensos a dormir menos de 7 horas que aquellos con un uso inferior a 1 hora. Por otra parte, falta de sueño está asociado a algunos problemas a largo plazo como ganancia de peso e hipertensión (Twenge, 2017).
EMPATÍA
Un estudio de la Universidad de UCLA demostró que el grupo de estudiantes pre-adolescentes expuesto a interacciones sociales en persona y a una restricción absoluta de pantallas electrónicas durante cinco días mejoró significativamente el reconocimiento de señales emocionales no verbales (Uhls et al. 2014).
PREOCUPACIONES DE PADRES
Un 58% de padres afirma que les preocupa la influencia de las redes sociales en la salud física y mental de sus padres. Un 48% dice que intentar regular el uso que sus hijos hacen es una batalla constante. Finalmente, un 58% dice sentirse que sus hijos están adheridos a su móvil o Tablet (A.P.A., 2017).

Las cifras son más que preocupantes, de media un niño recibe su primer móvil a los 10 años y dedica 4 horas y media a su uso (sin contar mandar mensajes y llamadas). Además, el 78% de los adolescentes comprueban su móvil cada hora y un 50% reconoce sentirse adicto (Common Sense Media, 2015). Sin embargo, prohibir a tus hijos el uso de móviles podría ser perjudicial. Los hijos de padres que realizan esta práctica son más propensos a implicarse en comportamientos problemáticos online que aquellos cuyos padres adoptan un rol activo en guiar a sus hijos a tener un uso responsable de sus dispositivos (Alexandra Samuel, 2014).
CONCLUSIONES
No es ningún secreto que las redes sociales y las aplicaciones están hechas para resultar lo más adictivas posibles tal y como sus creadores han reconocido públicamente (James Vincent, 2017). Es por tanto un acto de responsabilidad que los propios inversores de Apple inciten a la propia compañía a ser la primera en tomar medidas para limitar el uso de estos dispositivos. Este conjunto de evidencias empieza a dar indicios de los efectos nocivos y perjudiciales del uso excesivo de dispositivos tecnológicos. Hay cosas como las miradas, las sonrisas o los abrazos que no pueden ser sustituidas ni remplazadas por mucho que se envíen en forma de emoticonos.
